L.E.V 19

Otro año más L.E.V Festival finaliza dejando en todos los asistentes una reminiscencia de luces estroboscópicas y ritmos en la cabeza que hacen que desees que llegue en cuanto antes una nueva edición. L.E.V es uno de los festivales de electrónica más importante del momento, y tan solo hace falta mirar la programación para entenderlo.

Comenzamos una crónica de lo que ha sido la XIII edición de L.E.V. para esta servidora.

El viernes 3 de mayo dio comienzo a las primeras actuaciones en el Teatro de La Laboral. Entre ellas estaba Myriam Bleau quien presentó en España su nueva performance Ballistics, una puesta en escena hipnótica a través del uso de unas esferas luminosas equipadas con sensores de movimiento.  Los siguientes en hacer temblar las paredes del teatro fueron Elías Merino y Tadej Droljc, dúo que en la edición pasada ya habían creado un gran interés con la instalación Spaceless Latitudes. Esta instalación forma parte del proyecto Synspecies el cual presentaron a nivel mundial este viernes. Una composición arquitectónica que se va generando acompañada de sonido que nace junto a ella. Un caos ordenado que avanza hacia la tranquilidad y la simplicidad.

El día finalizó en la Nave, lugar donde se congrega la parte más fiestera del festival (sin abandonar el carácter creativo y performativo artístico, ojo). Para mí cabe destacar dos de las actuaciones de esta noche. La primera de ellas fue la de Bliss Signal los cuales crearon un ambiente donde el black metal, la electrónica y el ambient convivían tan bien que levantó una ovación que hizo temblar más este recinto que la fuerza de su música. Los siguientes a ellos fueron Overmono, dúo el cual fue avanzando a lo largo de la sesión desde el más puro ritmo minimalista a la parte más dance de la electrónica underground británica.

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La jornada del sábado comenzó mucho más temprano. Y es que no hay que perderse una de las atracciones que ofrece este festival y como no, Gijón. Hablo de las sesiones vermú que ocurren dentro del Muséu del Pueblu d’Asturies. Esta actividad congrega desde los asistentes más mayores a los más pequeños en un ambiente rodeado de naturaleza, tradición asturiana, comida –muy rica- y bebida acompañada de la música electrónica realizada por los tres artistas Marc Meliá, Colin Self y Jailed Jamie. Para mí cabe destacar la última actuación, Jailed Jamie, como una sesión imprescindible para cualquier amante de la música electrónica.

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Las actuaciones en el Teatro comenzaron con la performance audiovisual Manufactory del colectivo berlinés Transforma que acompañados por la música de Sascha Ring (Apparat) nos meten de lleno en la vida de unos trabajadores en una fábrica. Mediante el uso de video en directo vamos observando como esta industria evoluciona desde el proceso lento y cuidadoso del trabajo manual a la rapidez y violencia de la fabricación en cadena y mecanizada.

El turno siguiente fue para Caterina Barbieri, que acompañada de las imágenes del artista visual Ruben Spini y de sus sintetizadores, creó una atmosfera de reverberaciones que hicieron de esta la actuación más emotiva y melancólica de todo el festival, haciendo de ella una de las mejores actuaciones que pudimos ver este año.

El cierre del Teatro fue de la mano de Alex Augier Alba G. Corral. Presentando a nivel mundial su obra ex(O), un directo audiovisual de la mano de Corral que, literalmente, envuelve a los dos artistas. Alba consigue hacer que la audiencia siga detenidamente sus imágenes en movimiento como quién atiende a un recital de danza.

Como el viernes, el día puso fin en la Nave, teniendo el sábado mayor numero de artistas. Cabe destacar las actuaciones como la de Robin Fox y su rayo láser (al comienzo del post tenéis un pequeño vídeo de la sesión), sin duda una de las sesiones más inmersivas de las que se vieron en la nave. También el excéntrico mundo del imaginario del jovencísimo Iglooghost, quien siguió a Robin, con una puesta en escena entretenida y divertida acompañada de sus extraños y fantásticos personajes así como su música fuerte electrónica claramente influenciada por la nueva música urbana.

Post tenebras lux. El domingo fue un día idílico para disfrutar de los dos conciertos que L.E.V. ofrece en el lago del Jardín Botánico Atlántico. Allí pudimos ver el concierto de Yamila donde la violoncelista junta la parte más tradicional de la música con la electrónica. Algo de este estilo fue lo que continuó el británico Olivar Coates, otra de las actuaciones que para mí se llevó la palma de esta edición. Coates hizo un repaso de temas donde ha colaborado así como creaciones propias que llevaban a uno a un estado de levitación y relajación.

lev19 iglesiaPor último hay que hacer mención a las dos instalaciones que aún se pueden visitar. La primera es Melting Memories: Engram as data sculpture (arriba en foto) del artista Refik Anadol una espectacular pieza visual situada en la Iglesia de La Laboral la cual no dejará a nadie indiferente. Se puede visitar hasta el 14 de mayo en los horarios de lunes a viernes de 12:00 a 14:00 y de 16:30 a 19:30 h. y sábado y domingo de 12:00 a 20:00 h.

La segunda se encuentra en el Centro de Cultura Antiguo Instituto. Se trata de una video instalación de la artista Mathilde Lavenne llamada Tropics. En ella seguimos mediante un escaneado 3D de alta definición a los habitantes de una granja mexicana los cuales hablan de sus recuerdos y memorias . Se pude visitar en la Sala 1 de lunes a viernes de 18.00 a 21.00 h., sábados de 11.00 a 14.00 y de 18.00 a 21.00 horas y domingos de 11.00 a 14.00 h. hasta el 26 de mayo.

 

Con esto decimos ¡hasta una nueva edición de L.E.V. !

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